Mi corazón no es ajeno.
El tiempo lo ha masturbado
Y no ha dejado navegante,
Todo es tedio sin aborigen.
Por más que velo no hay naranjas
Ni miel aterida, solo la espalda
De la noche fosilizada en mi nombre.
Mi corazón no menciona la sangre,
Nada que ver cómo cuando mueven
Sus ramas los árboles.
No sé arrepiente de la biblioteca
De Alejandría, pero al menos
Que las ascuas no saciaran
Toda la fortuna.
Envidio sanamente el pan
De aquellas tardes con sombrero
Dónde el colibrí nadaba en su vuelo
Y no dudaba la esperanza.
Aquí estoy... Mi corazón y yo;
El me tiene con rodillas
Y dice su voz, su voz de llamar
A cuando aprendia a no lavar
Las sábanas.
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Autor:
Lakota (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 26 de febrero de 2026 a las 12:22
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3

Online)
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