El Libro de Los Besos

Luis Barreda Morán

El Libro de Los Besos 

Un beso puede ser un viaje que comienza en la comisura de los labios
para explorar territorios de piel que desconoce la mirada,
mientras el corazón se acelera y dibuja mapas de caricias,
y el tiempo se detiene en una burbuja de cristal
donde dos almas se encuentran sin pronunciar palabra.

Existe el beso que sabe a pan recién horneado en la mañana,
cuando el hambre de ternura despierta con el primer rayo de sol
y las manos buscan refugio en la espalda del otro,
mientras la calidez del encuentro alimenta los sueños
y el mundo exterior desaparece en un bocado de infinito.

El beso furtivo que se escapa como pez entre las rocas,
cuando la multitud nos rodea y somos invisibles,
y nuestros labios se buscan en códigos secretos,
mientras la complicidad teje redes de silencio
y nadie descifra el mensaje que solo dos comprenden.

También existe el beso que llega como lluvia repentina,
mojando la sequía de los días grises y vacíos,
y refresca la memoria de caricias olvidadas,
mientras el cuerpo recuerda su idioma primitivo
y las gotas resbalan llevándose las penas.

Hay besos que se instalan como pájaros en el alambre,
mirando desde arriba el paisaje de la rutina,
y deciden quedarse a construir nidos de esperanza,
mientras el viento mece las promesas compartidas
y el horizonte se pinta de colores acuarela.

El beso que regala cosquillas de plumas invisibles,
recorriendo la geografía secreta de la nuca,
hasta que la risa brota como fuente inesperada,
y la piel se eriza recordando su textura,
mientras el juego amoroso reinventa la ternura.

Existe el beso que sabe a despedida y a regreso,
con sabor a café frío que aún conserva su esencia,
cuando los labios sellan pactos de futuros encuentros
y la memoria guarda el molde de la ausencia,
mientras la distancia aprende a volverse puente.

El beso inesperado que sorprende en la escalera,
con aroma a lluvia fresca y a jazmines mojados,
cuando el ascensor se olvida de cerrar sus puertas
y los segundos se vuelven minutos estirados,
mientras la rutina aplaude desde las rendijas.

Finalmente, el beso que construye casas en el aire,
con ladrillos de suspiros y cemento de miradas,
donde los sueños aprenden a tener habitaciones
y las paredes guardan el eco de las palabras,
mientras el universo cabe en dos bocas que se juntan.

—Luis Barreda/LAB
Montrose, California, EUA 
Abril, 2023.

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  • Autor: Luis Barreda Morán (Online Online)
  • Publicado: 26 de febrero de 2026 a las 03:43
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1
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