Se sienta en Barcelona
como quien por fin ocupa su nombre.
No espera milagros.
No revisa errores.
No ensaya disculpas antiguas.
Respira.
El tráfico pasa.
Las conversaciones ajenas flotan.
El mundo sigue con su prisa
y él no compite.
Hubo años de tensión invisible,
de exigirse más verdad que nadie,
de sostener miradas
aunque dolieran.
Hubo miedo a fallar.
Hubo hambre de sentido.
Hubo un juez interior
más severo que cualquier tribunal.
Hoy no.
Hoy se observa sin castigo.
Se reconoce sin épica.
Se acepta sin absolverse.
No ha vencido al pasado.
Lo ha integrado.
No controla el futuro.
Lo deja venir.
Y en ese gesto mínimo —
no huir,
no justificarse,
no esconderse —
descubre algo que no necesita ruido:
que estar presente
es el acto más valiente
que ha aprendido.
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Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 25 de febrero de 2026 a las 10:26
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 44
- Usuarios favoritos de este poema: Marie Paule, El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, Salvador Santoyo Sánchez, EmilianoDR, El desalmado, Salva45, rosi12, Nelaery, Sergio Alejandro Cortéz, Antonio Pais

Offline)
Comentarios1
Se necesita tanto tiempo para aprender a estar presente, simplemente.
¡Me ha gustado!
Saludos
Marie Paule
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