La mayoría del tiempo recuerdo la noche volviéndose madrugada, con el pasar de los minutos sentados frente a frente, entre risas y miradas burlonas, perdidos en un simple juego de cartas. Gritos de gloria y el enojo de la derrota del otro.
Y últimamente, puedo ver tu cara al despertar, pero la duda me sorprende, entonces me pregunto si te soñé e intento recordar qué fue, pero no lo consigo. Lo único que me queda es la nostalgia de esas noches de enero estrelladas, jugando un simple juego de cartas.
Apostando una y otra vez, ganando manos, perdiendo otras, y luego terminando contando las monedas. Sentados afuera, en el patio, en la noche de enero estrellada, haciendo el mayor silencio posible, riendo por lo bajo para que mamá no despertara y nos mandara a dormir.
Se hacen las 02:00, 03:00, 04:00 a.m., y nosotros continuamos nuestro juego de cartas, sentados bajo el cielo de enero estrellado. Entonces te miro y me digo para mis adentros que son las mejores vacaciones de mi vida. Descubrí que no necesitaba el mar frente a mis ojos, la arena tocando mis pies, el olor de una playa, el sol quemando mi piel. Te necesitaba a vos, siendo mi papá, y yo dejándote serlo.
Ahí supe, con el cielo de enero estrellado de testigo, que había perdonado esa sensación de abandono. Marcaste profundamente, con un simple juego de cartas, tu nombre en mi corazón y el amor de padre que necesitaba.
Ahora quiero volver a tocar las mismas cartas que tus manos tocaron y guardarlas en mí. Quiero mirar el cielo y verte brillar en la estrella más grande y bonita, para saber que me seguís a donde voy.
-
Autor:
Anne Black (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 25 de febrero de 2026 a las 10:14
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.