El arrebol se posaba frente mis pupilas,
Midiendo lo difícil de entender la vida,
Aunque la ataraxia fluía en mí,
Que imposible predecir,
Ese sentimiento que te arroja el petricor,
Anonadado en el barrio suburbio,
Del sendero al laberinto de tus defectos,
Podía contemplar el céfiro que me llevaba a tu cintura,
Impidiendo que no deje de admirar al igual que la luna,
Sin embargo,
Amo tus llanuras,
Caigo muerto o vivo,
Sobre los pétalos de tu piel,
Podría enloquecer,
Pero encaja más en este acuerdo,
De roernos y roernos,
Tan bonhomia que encandiló,
Ante muchos vergeles de papel,
Y no queda más que regar,
O deshacerme al amanecer.
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Autor:
Ariel Nievas (
Online) - Publicado: 25 de febrero de 2026 a las 08:53
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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