Diosa, te has fijado en mí,
lanzando tu manto benevolente.
Postrado quedo ante sacrosanto encanto.
Sean suyos los cielos de mi mundo.
Ya lo es mi beneplácito servicial,
mi jurada entrega total,
toda la fuerza que he de juntar.
Subido al cielo de sus brazos,
bajada usted a mi hogar.
Mi suerte mortal, en la atemporal belleza.
Del culto me alejas, sujeto a mi fuerza.
Sano de insensible tristezas, fuerte contemplación dejas.
Humanamente posible, esta devoción será promesa.
Altar de una fecha, ofrenda la espera.
Una procesión desplegada,
desde su cielo a mi mundo entero.
Mi reverente oración os dejo.
-
Autor:
Justo Barreda (
Offline) - Publicado: 25 de febrero de 2026 a las 03:41
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 40
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, Ricardo Castillo., alicia perez hernandez, racsonando, Sergio Alejandro Cortéz, Antonio Pais

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.