Un templo de lujuria fue su cuerpo
en donde la ilusión fluyó a raudales;
llenándome de mágicos soñares
con sáficos y mórbidos deseos.
Un cúmulo de ardores fue su beso
compuesto de magníficos brebajes;
que tienen esa miel tan excitante
que sientes que caminas en el cielo.
Me dio de su mirar el brillo excelso
que supo con su luz aprisionarme;
y obtuve dulces vinos de sus pechos
que fueron de pasión el dulce envase;
haciendo que surgieran sus jadeos
con ritmos de melódicos timbales.
Autor: Aníbal Rodríguez.
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Autor:
Rafael Escobar (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de febrero de 2026 a las 12:09
- Comentario del autor sobre el poema: Soneto continuo en versos heroicos.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Henry Alejandro Morales, Hernán J. Moreyra, Poesía Herética

Offline)
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