La verdad no recuerdo el día en que empecé a amarte, quizás fue antes de nacer, quizás en alguna vida pasada donde ya te había reconocido entre mil almas perdidas, porque siento que habitabas en mi corazón mucho antes de conocerte.
Hoy vuelvo a escribirte, como siempre, desde el respeto, el amor y la paciencia, desde un presente que aprendió a pronunciar tu nombre en silencio. Escribo porque todavía hay palabras que llevan tus memorias y no saben vivir en otra boca.
Por un momento llegué a pensar que podría olvidarte. Fui un tonto la verdad, hoy en día estoy casi seguro de lo que te había dicho. Tal vez pasen los años y escribir para ti sea lo único que me salve. Porque te pienso como se piensa un poema, como si solamente las palabras existieran para enaltecerte. No sé en qué momento te convertiste en parte de mi historia más íntima, en ese capítulo que no tuvo final feliz, pero que sí fue verdad.
A veces creo que lo nuestro fue breve en el calendario, pero infinito en significado (me prometo tatuármelo). No fue perfecto, no fue fácil, no fue completo, pero fue sincero. Y eso, en un mundo donde todo parece reemplazable, es casi un milagro.
No sé si en otra vida volveremos a coincidir, o si el universo se cansará de separarnos y decidirá alejarnos hasta nunca. Lo único que sé es que amarte me enseñó a sentir sin reservas, a querer sin cálculo, a soñar sin garantías.
Si lees estas palabras, quiero que sepas que no guardo rencores. Solo gratitud. Porque aunque no te quedaste, dejaste algo en mí que nadie podrá borrar, la certeza de que fui capaz de amar de verdad.
Y eso, pase lo que pase, siempre será (aunque para ti no es tan secreto) mi secreto más eterno.
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Autor:
Dario (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de febrero de 2026 a las 00:40
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Offline)
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