Estoy acostado con una herida en el pecho, apuñalado por el impacto de la verdad; con un dolor por la bala de tu palabra, sangrando por mi corazón tonto.
Era la bayoneta que se clavó en mí, las palabras tan latentes que aún resuenan en la mente mía, sobre las cosas bellas y divinas que tú siempre me decías.
Herida abierta en este pecho mío, que derrama la sangre que aún tenían los glóbulos rojos que yo sentía por ti; un amor tan rojo y tan carnoso como el corazón.
La herida abierta de mi pecho me reclama que no la cierre aún por ti, porque aunque eres la bala que me ha impactado, es por ti que recuerdo que mi herida es un signo que grita: «¡Te he amado!»
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Autor:
isaax (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de febrero de 2026 a las 03:24
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa

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