Me fui con las manos vacías,
pero llenas de amor.
No me importó lo que podía caber en una casa futura,
sino quiénes me acompañarían a habitar ese nuevo hogar.
Nadie vio el amor invisible que sostiene paredes,
o tal vez lo vieron
y eligieron mirar hacia un costado.
Hubo manos que un día me abrazaron
Ojos que conocían la historia
y no pudieron sostener la mirada.
No dolió la vigilancia,
sino esa manera tibia de no querer hacerse cargo
de lo que alguna vez se dijo.
Yo sé lo que construí
y también sé quién fui.
El tiempo es sabio.
El tiempo cura.
El tiempo acomoda lo que hoy parece injusto.
El tiempo paga sus deudas.
Se lo dejo al tiempo,
que siempre me fue fiel
y me demostró que todo,
pero todo,
termina encontrando su lugar.
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Autor:
Denise Arredondo (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 22 de febrero de 2026 a las 11:07
- Categoría: Triste
- Lecturas: 38
- Usuarios favoritos de este poema: Carlos Baldelomar, Lualpri, alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., El Hombre de la Rosa, Hernán J. Moreyra, racsonando, EmilianoDR, Poesía Herética, JUSTO ALDÚ, Nelaery, Sergio Alejandro Cortéz

Offline)
Comentarios2
Hermoso y genial tu preciado versar estimada poetisa y amiga Denise Arredondo
Saludos desde España
El Hombre de la Rosa
No es huida, es un retiro, pero vestida de dignidad.
Saludos.
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