Hay personas
que parecen normales.
Se levantan temprano.
Trabajan.
Sonríen.
Contestan mensajes.
Nadie diría
que antes de salir de casa
han atravesado un huracán invisible.
La mente les dibuja futuros torcidos,
les adelanta fracasos,
les susurra peligros
que no han sucedido.
Y el corazón, obediente,
corre.
No hay sangre.
No hay gritos.
No hay titulares.
Pero hay una batalla.
Una batalla silenciosa
contra pensamientos que exageran,
contra imágenes que asustan,
contra el impulso de huir.
Y aun así,
salen.
Atienden al cliente.
Hablan en la reunión.
Cruzan la plaza.
Dicen “buenos días”.
Con el miedo sentado al lado.
Eso no es debilidad.
Es valentía sin espectáculo.
La ansiedad no los define.
Es solo un eco antiguo
que intenta protegerlos
con métodos torpes.
Aprender a convivir con ella
es un arte lento:
no expulsarla,
no obedecerla,
no dejar que gobierne.
Caminar
aunque el pulso tiemble.
Y si algún día parecen cansados,
no es derrota.
Es que han estado sosteniendo
una tormenta interna
sin que el mundo lo note.
A quienes luchan por dentro
y siguen de pie:
descansen un momento.
No están rotos.
Están aprendiendo
a vivir con su sombra
sin renunciar a la luz.
Antonio Portillo Spinola
-
Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 22 de febrero de 2026 a las 08:43
- Comentario del autor sobre el poema: Es un poema que no busca el aplauso en un escenario, sino que busca ser leído en la penumbra de una habitación, cuando el mundo pesa demasiado.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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