A las tres de la mañana el tiempo no transcurre,
se estanca como un agua negra entre las sábanas.
No es un fantasma quien me habita;
es el peso de tu cuerpo, que era un muro,
desmoronado en el centro de mi pecho.
Te recuerdo así: sonámbula,
ajena a mi vigilia como una piedra al río,
siendo esa "dura sombra" en el colchón
que ignora mi nombre y mi hambre.
Aquí, el silencio no es ausencia de ruido,
es la forma que toma tu vacío
para negarme el sueño.
Aprendí que el amor es también este desvelo:
un oficio de cenizas,
un inventario de días que se fueron
mientras yo te miraba dormir,
sola en tu propio reino,
lejana en mi propia cama.
(...) Me quedo aquí, midiendo el aire que le sobra, masticando este amor que nadie ve, porque quererte así, m.c.d.r., es como intentar detener el agua con las manos. Usted duerme y yo me muero un poco en el descuido, siendo la guardiana de su sombra, la dueña de su nada.
m.c.d.r
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Autor:
m.c.d.r (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 22 de febrero de 2026 a las 00:35
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1

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