Te estoy llamando, amor
¿No escuchas sonar mi urgencia?
¿No escuchas mis campanas?
Te estoy llamando
Con el desespero de una cascada y su corriente
Con las piernas abiertas y desnudadas
Con mil diluvios y cien fuentes que avivan con empeño la montaña
Como quieras que te llame, amor, te estoy llamando
Con los ojos cerrados y la garganta sudada
Con la fiebre en la frente, con sed del jarabe
Con testigo, mis manos.
Contigo en los labios.
¡Ven, ven, ven!
Suena otra campanada:
¡Ven, ven, ven!
Y en el pueblo se escuchan las alarmas:
¡Cuidado, peligro, peligro!
Veo las luces rojas por la ventana:
¡Depredadora cazando, peligro!
¡No hagas caso, amor, ven!
Ven ahora mismo y sé mío.
Sé agua, que yo quemo
Yo seré esa llama que tú apagas
La carne te palpa por mí
La sangre se te ahoga en llanto, ella muere por mis colmillos
¡Ya ven, que te estoy llamando!
En la intemperie de la noche, aullándole a tu luna. Como cual Loba, amor, te estoy llamando.
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Autor:
Solymar Pérez (
Online) - Publicado: 21 de febrero de 2026 a las 21:59
- Comentario del autor sobre el poema: A quien arda y anhele.
- Categoría: Erótico
- Lecturas: 2
- En colecciones: ERÓTICOS DELIRIOS EXTASIADOS.

Online)
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