Tengo miedo de la puerta.
De ese instante mínimo
en que la llave gira
y el mundo todavía está intacto,
pero podría dejar de estarlo.
Tengo miedo
de que el silencio pese demasiado,
de que el aire no respire,
de que las paredes sepan algo
que yo todavía no.
Hay días
en que le pido al metro que se equivoque,
que se pierda,
que olvide mi estación,
que me regale unos minutos más
de no saber.
Porque saber
puede ser una caída sin piso.
Tengo miedo
de la tristeza cuando aprende a gritar,
del enojo cuando se queda sin palabras,
de los ojos de mi mamá
mirando un punto que no existe,
de las manos de mi papá
sosteniendo todo
hasta romperse en silencio.
Tengo miedo
de mi hermana
peleando con fantasmas
que nadie más ve,
cargando recuerdos
como cajas sin fondo.
Y tengo miedo de mí,
de aprender a vivir
con la respiración contenida,
con el corazón
siempre listo
para romperse.
Pero aun así
abro la puerta.
Siempre la abro.
Con las manos temblando,
con el alma en pausa,
con la esperanza frágil
de que hoy,
solo hoy,
todo siga vivo.
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Autor:
Noelia Beteta (
Offline) - Publicado: 21 de febrero de 2026 a las 21:11
- Categoría: familia
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri, alicia perez hernandez, EmilianoDR, El Hombre de la Rosa, Marie Paule, Poesía Herética

Offline)
Comentarios1
Hermoso y genial tu preciado versar estimada poetisa y amiga Noelia
Saludos desde España
El Hombre de la Rosa
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