Sigues ardiendo en mi memoria
como un rescoldo que se niega a morir,
aunque te hayas perdido para siempre.
En tu busca vago
por calles que ya no reconocen mi paso,
sin rumbo, sin esperanza,
solo con el peso de tu nombre oprimiéndome el pecho.
Las noches se alargan
cuando tu ausencia respira en ellas,
cuando el silencio murmura
lo que ya no puedo escuchar.
A veces creo sentir tus pasos,
un eco leve, casi un susurro,
pero al extender la mano
solo toco el frío del aire
y la certeza de que ya no estás.
Camino igual, tercamente,
persiguiendo un fantasma
que no quiere ser encontrado.
Cada sendero me devuelve
al mismo vacío,
a esta costura que se abre al respirar.
He aprendido a convivir
con esta presencia ausente
que pesa más que cualquier recuerdo.
Detenerme sería perderte del todo,
y prefiero este dolor que camina conmigo
a la calma que te olvida.
Quizá alguna noche,
cuando el silencio se haga más profundo,
me roce un leve aroma a jazmín,
el mismo que dejabas al pasar,
una brizna de luz en medio de tanta noche.
Hasta entonces, seguiré avanzando,
paso a paso, sombra entre sombras,
cargando tu recuerdo
como quien carga un faro apagado:
inútil para guiar, imposible de soltar.
-
Autor:
Juan Roldan (
Online) - Publicado: 21 de febrero de 2026 a las 05:40
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.