¡EL TORRENTE DE MI LENGUA!
Mi lengua es un torrente viperino,
flor casi puesta en una orilla
donde el agua apenas roza mis entrañas.
La lengua cruza el río del cráneo,
y en la otra orilla del cerebro deja su bifidez
como signo de un antiguo libro apenas entreabierto:
allí comienza el pensamiento, allí la herida se llama idea.
Le han puesto trampas de vinagre con los aparejos de la sal,
y mi lengua apenas sabe del pesado sabor a calamidad;
del demiurgo extraviado entre las resmas de mi papel blanquecino y húmedo,
agridulce sabor de potestad.
Esa potestad es herencia descuajada,
sin derecho y sin ley en su herida abierta,
mientras le trenzan redes mal pintadas de verdad.
Mi lengua cruza el río del cráneo,
deja su signo en el libro del ser.
Que la astilla se vuelva estrella,
despierto camino para volver a creer.
Mi lengua cruza el río del cráneo,
hiere la noche para poder ver.
En la otra orilla del pensamiento,
despierto camino para volver a creer.
Trampas tiene mi lengua de telaraña satelital,
cosmos de sabiduría,
y un gusano que devana hilos invisibles al delirio entero de su majestad.
Hilos de un cobre herético que no buscan el nudo,
sino el vértigo de la espiral que asciende en la revuelta cabellera de este insomnio.
Que el cristal se haga astilla y la astilla,
estrella, porque en esta selva de sienes plateadas
solo es soberano quien camina despierto.
Mi lengua cruza el río del cráneo,
deja su signo en el libro del ser.
Que la astilla se vuelva estrella,
despierto camino para volver a creer.
Mi lengua cruza el río del cráneo,
hiere la noche para poder ver.
En la otra orilla del pensamiento,
despierto camino para volver a creer.
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.
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Autor:
Racsonando (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 21 de febrero de 2026 a las 13:57
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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