Hay un borde en el alma
donde la luz se arrodilla
y el silencio deja de fingir que está vacío.
Allí, donde termina lo que conoces,
empieza lo que temes nombrar.
Un abismo que no grita,
solo espera.
Me asomo —
y no veo oscuridad,
veo todas las veces
que me quedé solo por dentro.
El viento no empuja:
susurra.
Dice que caer no es perder el suelo,
es perder las excusas.
El vacío abre sus brazos invisibles
como si supiera
que nadie salta por valentía,
sino por cansancio.
Y mientras caigo
descubro algo terrible y hermoso:
no hay fondo,
porque el abismo no es un lugar,
es una pregunta sin respuesta.
¿Quién eres
cuando ya no puedes sostener
ninguna mentira?
Las sombras no me tragan,
me escuchan.
Como si la noche fuera, al fin,
un hogar sin máscaras.
Entonces entiendo —
el abismo no quería destruirme,
quería aprender mi nombre verdadero.
Y en la caída,
por primera vez,
dejo de fingir
que no estaba cayendo desde siempre.
2026 Dani. Todos los derechos reservados.
Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin autorización del autor.
20/02/2026
Dani
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Autor:
Daniii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 20 de febrero de 2026 a las 23:50
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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