Cielo

Arih

No estaba buscándolo.

No levanté la mirada esperando encontrar forma alguna.

Y aun así, apareció.

En medio del cielo abierto,

hay una forma que no es casualidad,

es un llamado suave

a escuchar lo que ya sabes.

Entre lo infinito y lo disperso,

una silueta tomó sentido:

un lobo,

hecho de nubes,

mirando hacia algo que no alcanzo a ver.

No aúlla.

No corre.

No huye.

Solo observa.

Como si supiera el camino

sin necesidad de recorrerlo.

Como si en su quietud

habitara una certeza que a mí todavía me cuesta sostener.

Hay algo en él

que no pide compañía,

pero tampoco está solo.

Algo que no necesita explicación,

porque ya es.

Tal vez no era un lobo.

Tal vez era solo el cielo jugando conmigo.

O tal vez…

era una forma suave de recordarme

que dentro de mí

también existe

una guía silenciosa

que no se pierde.

 

-Arih- -

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Comentarios +

Comentarios1

  • Lincol

    Tu poema habla del descubrimiento de una guía interior silenciosa que aparece cuando menos la buscas y te recuerda que ya sabes el camino.

    Saludos.



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