Mi alma gorjea a borbotones
reclamos místicos sin cesares
materia inerme de sederias
en espacios abismales,
nadie entiende los clamores
que con ungidos fervores
de mi alma lava ígnea
brota en sus resquemores.
Salve mar embravecida
de tu furia los temores
cuando recalas en la orilla
hecha ola, hecha espuma
calmada y quieta de temblores.
Elevadas pretensiones de ascensión
no son posibles, sin suficientes candiles
para alumbrar el camino eterno,
en la oscuridad del averno
están las almas hostiles
al acecho sedientas, con sus garras febriles
destilando veneno de sus fauces a los espíritus pueriles.
De las riveras invernales
suelta el infinito sus lluvias
tormenta de los males
de las crestas rubias otoñales,
aguas de ásperos rigores
de inmarcesibles cumbres solares.
De las cavernas barbadas del tiempo
se desgajan fragmentadas,intangibles bofetadas
castigos que como pedradas van a los que no se arrepienten,
y sombras azules danzan en crepuscular esfera
al compás de los arrullos fausticos de seres alados
portadores de los clavos de tortuosos sufrimientos
desgarrando las carnes de los crueles avarientos.
Y del centro de las grietas de las emociones umbrías
fraccionados cristales estallados por la energía
de espíritus puros que habitaron libres , en días temporales ,
convergen silenciosos en místicos marjales
recorriendo los sueños de los pobres mortales.
Noche que brotas de la nada,escondiendo las sombras
en el rito que me nombras mi poder tu voz silencia
y ante mi presencia te vuelvo claridad
conjurando la maldad que en ti hace residencia
y en la mies de los candeales, presuroso,
arrojote la blancura de mi conciencia.
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Autor:
Manuel Costa (
Online) - Publicado: 20 de febrero de 2026 a las 10:08
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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