Hoy el viento travieso sopló sin cesar,
sacudió al viejo árbol, haciéndolo danzar,
sus hojas doradas volaron al cielo,
dejando su sombra solita en el suelo.
Al pobre cardenalito también despeinó,
dejándolo inquieto y algo aturdido;
batiendo sus alas el ave pió,
¡Viento travieso, qué atrevido has sido!
El viento travieso le hizo cosquillas al sol,
este escondió su cara tras un nubarrón;
pero luego rio y volvió a resplandecer
pintando de oro ese bello atardecer.
A la niña el viento de pronto empujó,
y su paraguas azul volando giró;
ella corría sin poderlo alcanzar,
con risas y gritos por todo el lugar.
La flor delicada no pudo resistir,
perdió sus pétalos al verlo venir;
se fueron volando queriendo huir,
dejando muy triste a todo el jardín.
El viento sopló tan fuerte las nubes,
que una asustada se puso a temblar;
mientras la otra, de puro traviesa,
jugaba a las señas y a parpadear.
Y cuando el viento se cansó de correr,
buscó un escondite para no volver;
dejó en el paisaje una gran distracción,
¡por las travesuras de su corazón!
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Autor:
Ysabel Gonzalez (
Online) - Publicado: 20 de febrero de 2026 a las 06:38
- Categoría: Infantil
- Lecturas: 1

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