Perdón, amor, por no cuidarte,
por dejar que mis manos se volvieran vacío,
como ramas secas que no supieron sostener tu primavera.
Perdón por mis errores,
por ser tormenta en tu cielo claro,
por ser naufragio en tu mar sereno.
Perdón porque no fuiste tú,
fui yo quien abrió la herida,
quien dejó caer la casa que juntos levantamos.
Hoy me despido con lágrimas de ceniza,
con palabras que sangran arrepentimiento,
con un corazón que se quiebra en silencio.
Perdón por no ser perfecto,
por no ser refugio, ni abrigo, ni paz.
Perdón porque mi sombra fue más fuerte que mi luz,
y te obligó a marcharte.
Que la vida te regale lo que yo no supe dar,
que tus pasos encuentren caminos sin dolor.
Yo me quedo en la penumbra,
repitiendo tu nombre como plegaria,
y en cada verso, amor,
te pido perdón.
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Autor:
Israel Rocafuerte (
Online) - Publicado: 19 de febrero de 2026 a las 11:56
- Comentario del autor sobre el poema: Aceptamos el error de no amar como se debe y no cuidar lo que teníamos olvidamos que no es solo tener la figura física sino de también tener y cuidar el ser que tiene adentro y ahora nos lamentamos cuando esa persona ya se fue y fue demasiado tarde poder recuperar.
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1

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