Soy joven

LeLe Kafka

Soy joven, aún tengo mucho por vivir, pero ¿seré capaz de hacerlo?, ¿habrá un
mundo donde habitar cuando sea mi turno de ser adulta? Son preguntas que no
puedo responder por mí misma, sin embargo, el planeta y las estadísticas sí
pueden. Científicos de todo el mundo determinaron que la humanidad tiene
aproximadamente 3 años antes de que el cambio climático sea irreversible. La
basura en los mares, los químicos tóxicos, la sangre negra de la tierra siendo
extraída con métodos contaminantes, el consumismo, la inteligencia artificial, el
plástico, y la ignorancia juntos, son una bomba de tiempo para el planeta.
Le rezo a Dios todas las noches sin falta, para que la humanidad se dé cuenta
de lo que está pasando.
-Dios, padre mío, te lo ruego. Dale conciencia al hombre necio...
Luego, me voy a dormir, sin saber si Dios contestará a mis súplicas. Sin embargo,
no lo culpo. El hombre es terco, y luego culpa al señor por su terquedad.
Soy joven, y quiero vivir en el mundo que me prometieron las naciones desde
que era niña. Un mundo limpio, sin discriminaciones, pacífico y puro. Esas
mismas naciones me han traicionado al reducir el capital que se invierte para
trabajar en el cambio climático. Presidentes niegan la existencia de dicho
cambio, tratan de negar lo innegable. Hay niños muriendo, animales perdiendo
su hábitat natural por los gustos que se dan las élites. Ir en avión privado, viajes
inútiles al espacio, “alquilar” ciudades enteras para casarse, y utilizar jets
privados para viajar a dicha ciudad. Los afectados somos nosotros debido a esas
emisiones de dióxido de carbono.
El día que me di cuenta de que no estaba lo suficientemente enojada con la
humanidad, fue cuando cierto presidente negó el cambio climático de manera
descarada.
-” Se espera que una ola de frío récord afecte a 40 estados. Rara vez se ha visto
algo parecido. ¿Podrían los ‘insurrectos ambientales’ explicar ¿QUÉ PASÓ CON
EL CALENTAMIENTO GLOBAL?”
Suspiré después de leer tal publicación. Ignorante. Ignorantes todos. Decidí que
yo debía ser el cambio que quiero ver. Decidí que yo iba a ser quien devolviera
al planeta a sus riendas. Estaba cansada, cansada de ver discursos hipócritas
por todos lados, incluso en la escuela. Castigan el uso de la inteligencia artificial
por plagio, cuando ellos mismos la usan para hacer publicidad en vez de
contratar artistas reales, y deberían de aborrecerla por todo el gasto de agua
potable que causa.
Así que decidí comenzar por ahí. Llegué a la escuela, y con lo que creí que era
valentía, me planté en la zona más aglomerada, con un cartel en manos. Mi cartel
tenía la palabra “Hipócritas” escrita en grande y en color rojo. La gente se me
quedaba viendo, pero yo no me iba a arrepentir. Esta era mi causa, debería de
ser la de todos.
Como era de esperarse, llamé la atención de las personas que iban pasando, y
noté como algunos me grababan con sus teléfonos. En vez de tener vergüenza,
aproveché la oportunidad.
-Yo no debería estar aquí, debería estar disfrutando del planeta que fue creado
para nosotros. Sin embargo, soy joven, y busco esperanza. ¿Cómo se atreven?
Los políticos, directivos, y élites hipócritas han arrasado, con sus palabras
vacías, con su negación sobre el cambio climático, lo único de lo que pueden
hablar es sobre el dinero. ¡Abran los ojos, nos estamos muriendo!
Días después, yo seguía con mi cartel, ignorando las advertencias de los
coordinares y la directora. Llegué hasta el rector, un hombre que vivía ocupado,
y que rara vez lo veía. Me dijo que el vídeo de mí hablando era viral, y que tenía
que dejar de hacer lo que sea que estuviera haciendo.
-Usas el uniforme de la escuela en el vídeo, puede dañar nuestra reputación.
- ¿Eso es lo que le importa?
Le contesté simplemente, y luego me le quedé viendo. Él apartó la mirada, y me
dijo que me comportara. Me levanté, y me fui.
Para mi sorpresa, personas comenzaron a aparecer en mis redes sociales,
pidiéndome que organizara una protesta en la plaza mayor para tener más
visibilidad. Sonreí por primera vez en días, mi protesta estaba llegando lejos, y
yo no podía desperdiciar esta oportunidad que Dios, y la gente me estaban
dando.
Y lo hice, la marcha había sido un éxito, asistieron más de 1000 personas que
apoyaban la misma causa que yo. Había sido una protesta pacífica, pero
contundente. Éramos cientos de jóvenes unidos por el llamado de Dios a cuidar
nuestro único hogar.
Días después, había noticias de jóvenes protestando en varios lugares del
mundo, inspirados por una persona, y esa persona era yo.
Ahora, no estaba en la entrada de mi escuela con un cartel, estaba reunida con
miles de personas que buscaban el mismo propósito que yo. Buscábamos mayor
visibilidad para el cambio climático, más inversión de capital para ayudar
ecosistemas destruidos.
Recibí críticas, pero me di cuenta de que las palabras que carecen de alma no
deberían de afectarme, yo estaba trabajando para mejorar el mundo, y lo estaba
logrando. Estaba presionando a los líderes del mundo con la influencia que había
ganado de la noche a la mañana, y sin darme cuenta había fundado un
movimiento global.
Me di cuenta de que, Dios me había dado la valentía de alzar la voz, me había
dado la misión de crear conciencia social. Y me alegra decir, que no ignoré su
llamado, me alegra decir que logré ser el cambio que siempre quise ver.

  • Autor: LeLe Kafka (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 19 de febrero de 2026 a las 10:47
  • Comentario del autor sobre el poema: Hola, la verdad es que esto no es un poema, sin embargo, es algo que escribí, que me gustaría que vieran. Me basé un poco en Greta Thunberg para escribirlo. Yo lo definiría como un ensayo, ya que menciono datos científicos, sin embargo también podría ser una novela corta.
  • Categoría: Sociopolítico
  • Lecturas: 3
  • Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.