Hasta las arañas saben
que hay días que nada funciona.
En su caso el fallo puede deberse
a que las moscas se fueron de vacaciones
hacia una mierda de destino
turístico con buffet libre
del primero al treinta y uno de agosto;
o tal vez a la quincenal ducha
de un guarro integral
que derrumba su esmerada tela
en la esquina superior de esa cabina
de baño, que hasta ese momento
era su maravilloso país
y mundo de araña.
Si las arañas tuvieran sentimientos
también podría ser su martes y trece
el día que su prima araña
que reside dos filas de azulejo más arriba
es aplastada por un dios bípedo cualquiera
ese inesperado festivo que toca limpieza general.
Y es que una araña es solo una araña.
Nunca tuvo un padre-roca,
una mamá-sol
ni un amante con dotes psicológicas
a quienes agarrarse,
tampoco un bar de confianza
donde levantar la voz
con la excusa de haberse pasado de cervezas.
Y quién sabe si las arañas sienten
rabia, tristeza y/o frustración
los días que nada funciona.
Lo único que está claro es que las arañas
no tienen teclado ni papel ni boli
para extender una reclamación formal
llena de indignación y asco
para quien quiera que la escuche,
a modo de desahogo, a modo de colmillos,
como yo hoy,
en formato de poema.
-
Autor:
Luis libra (Luis Muñiz) (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 4 de marzo de 2026 a las 19:22
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.