Confesiones De Un Cursi

William26🫶



CONFESIONES DE UN CURSI

 

Yo también escribí

“amor eterno”

con escarcha tipográfica.

También puse lunas

donde no había cielo,

y rosas

donde apenas había costumbre.

Le llamé “alma”

a un hábito compartido,

“destino”

a la pura coincidencia,

“para siempre”

a lo que duró

lo que dura el entusiasmo sin facturas.

Fui ese poeta

de balcón prestado

y metáfora en alquiler.

Mi amada entonces

no sudaba,

no discutía,

no tenía pasado digestivo

ni memoria incómoda.

La mantuve

en vitrina lírica,

alimentada con adjetivos de algodón.

Y aplaudían.

Oh, cómo aplaudían

mi ternura pasteurizada.

Yo servía corazones

en bandeja de rima fácil,

con jarabe de promesa

y una cereza de “siempre”

arriba.

Hasta que un día

el amor real

entró con la verdad en carne viva:

olía a cansancio,

a miedo,

a platos sin lavar

y a deseo contradictorio.

No rimaba.

Se sentó en mi poema

y dejó pelos,

silencios,

preguntas sin música.

Intenté corregirlo.

Le puse luna.

No funcionó.

Le puse rosa.

Se pudrió.

Le puse eternidad.

Se rió.

Entonces entendí:

yo no escribía amor,

escribía su souvenir.

Y quemé

mis jardines de utilería,

mis besos con luz de estudio,

mis “tú y yo contra el mundo”

de papel satinado.

Desde entonces

cuando escribo “amor”

me lavo las manos.

No por pureza:

por miedo.

Porque sé

que todavía puedo

volver a endulzarlo

para que me quieran.

Y ese —

ese que falsifica la herida

para volverla postal—

es el cursi

que aún me habita.

  • Autor: Wii (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 18 de febrero de 2026 a las 00:21
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 1
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.