El naranjo que antaño fue frondoso
hoy se muere despacio y sin motivo
a pesar de los fallidos intentos
de la abuela por revivir al árbol.
Su nieto la miraba cada día
regando incansable al tronco sin vida, esperando, sin perder la esperanza, de algún día verlo florecer.
Una tarde, le dijo a su descendiente
mirando derrotada a la planta frutal:
-Cuando yo muera, te pido de favor,
que entierres mis cenizas bajo este rebelde.
Pocos meses después murió la anciana
y el joven cumplió la promesa dada…
Llegó la nueva temporada de naranjas y el árbol floreció hermosamente.
Por fin, la mujer convertida en cenizas
consiguió su tan anhelado sueño;
que el naranjo renaciera nuevamente regalando cientos de naranjas.
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Autor:
Anna Gutiérrez. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 17 de febrero de 2026 a las 23:30
- Categoría: Sin clasificar
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Offline)
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