4 de febrero
(Noche. Dormitorio. Una cama. ÉL y ELLA duermen abrazados. De pronto, ambos abren los ojos al mismo tiempo. Están en otro lugar. Un bosque gris. Niebla)
ÉL:
¿Dónde...?
ELLA:
¿Estamos soñando? ¿Los dos?
ÉL:
No lo sé. Pero siento que nos miran.
(Ella mira hacia un rincón del bosque. Allí hay un rincón. No tiene sentido, un rincón en medio de la nada, pero ahí está. Y en ese rincón, algo. Una silueta. Oscura. Sola)
ELLA:
(Susurrando)
¿Quién eres?
LA SILUETA (voz hueca, sin cuerpo):
Alguien que nunca tuvo esto.
ÉL:
¿Esto?
LA SILUETA:
Lo que ustedes tienen. El abrazo. El roce. El "te quiero" al oído. Yo sólo tuve una caja. Una caja de chocolates que nunca nadie abrió.
(La silueta da un paso. Tiene forma de mujer, pero es transparente, como humo)
ELLA:
¿Los chocolates? Los que me envió mi hermana...
LA SILUETA:
Cada chocolate contenía una lágrima mía. Solidificada. Endulzada con mi soledad. Ustedes la mordieron. La tragaron. Y ahora...
ÉL:
¿Ahora qué?
LA SILUETA:
Ahora puedo sentirlos. Su calor. Sus latidos. Sus manos entrelazadas. Por primera vez en cien años, sé lo que es ser amada.
(La silueta se acerca más. Sus manos transparentes intentan tocar el rostro de ella. Ella retrocede)
ELLA:
¡No me toques!
LA SILUETA:
(Herida)
¿Por qué? Si yo sólo quiero un poquito. Un poquito de lo que ustedes derrochan. Una migaja. Un suspiro. Ustedes tienen tanto...
ÉL:
No es nuestro deber darte nada. Vete.
LA SILUETA:
(Su voz cambia. Se vuelve amarga)
No puedo irme. Ya estoy dentro. No en sus cuerpos, sino en sus sueños. Y cada noche, cuando duerman, aquí estaré. En el rincón. Mirándolos. Aprendiendo. Hasta que un día...
ELLA:
¿Hasta que un día qué?
LA SILUETA:
Hasta que un día, cuando se besen, yo estaré entre sus labios. Cuando se abracen, yo seré el aire entre sus pechos. Cuando hagan el amor, yo seré el testigo que nunca se va. Y entonces... entonces ya no serán dos. Seremos tres.
(Ambos despiertan sobresaltados en la cama. Están sudando. Se miran. Él enciende la luz. Ella señala el rincón del dormitorio. Allí está. La misma silueta. Observando)
ELLA:
(Apretando la mano de él)
No la mires. No le des lo que quiere.
LA SILUETA (susurrando desde el rincón):
Ya tengo lo que quiero. Su atención. Su miedo. Su amor. Sólo falta que me inviten a la cama.
(Él agarra la caja de chocolates vacía. La tira por la ventana. La silueta sonríe)
LA SILUETA:
Tarde. Las lágrimas ya están dentro. Y las lágrimas, como los sueños, no se tiran por la ventana. Se quedan. Como yo. Para siempre.
(La luz parpadea. Cuando vuelve, la silueta ya no está en el rincón. Pero en la almohada de ella, hay una pequeña mancha húmeda. Una lágrima. Que no es de ella)
-
Autor:
Línea Gris (
Online) - Publicado: 17 de febrero de 2026 a las 22:36
- Comentario del autor sobre el poema: San Valentín del Terror 4/14
- Categoría: fecha-especial
- Lecturas: 1
- En colecciones: San Valentín del Terror.

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.