Caminar en cuatro extremidades.
Si un perro se acerca, me voy.
Me acaramelo conmigo mismo
en el rincón almizclado.
El gato se presenta en mi nombre,
porque llevamos el mismo.
Y el mesero se sorprende
cuando me oye maullar.
El directivo tararea una canción.
Usa yemas para pegar periódicos
en la ventana, que se oscurece.
El dulzor que cata el gato yo lo olfateo,
aunque el mesero siga extrañado
mirando a la ventana.
Porque es fácil amar al gato.
Pero, ¿amarme a mí?
No lo creo, gato.
-
Autor:
Rama (
Online) - Publicado: 17 de febrero de 2026 a las 16:56
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.