Exilio del alba

Leoness

Bajo el ala del firmamento de ceniza y amatista,

despierta el alma en su relicario de seda,

mientras el reloj, con su tictac de alquimista,

muele el oro del sueño que nada nos queda.

 

¡Oh, la amargura de la aurora que bosteza!

Me arrancan del nido de lino y de olvido,

y el café, en su copa de oscura tristeza,

es un cáliz amargo de tiempo perdido.

 

Cruzo el umbral de la estancia fragante

hacia el rugido del hierro y la vía;

soy un cisne de mármol, un triste errante,

que vende sus perlas al busto del día.

 

Ya no hay jardines de versos ni rosas,

solo el asfalto, grisáceo y doliente,

donde mueren las musas más silenciosas,

bajo el paso mecánico de toda la gente.

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Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Con tu bella pluma versas maravillas estimado poeta y amigo Leoness
    Aaludos de Críspulo desde España
    El Hombre de la Rosa



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