La auscultación de la amada

José Luis Barrientos León

 

He aquí el vellum de tu torso, blanco como un ojo ciego,

una extensión de cal donde mis dedos,

estas diez arañas pálidas,

tejen la mortaja de un dios que aún respira.

 

No es amor: es una autopsia de la luz.

Tu piel se me entrega como un testamento escrito con ceniza,

una cartografía de caricias y dunas de mármol

donde cada poro es una boca que exhala deseo

 

Bebo de tu cuello un licor de sombra, dulce y denso,

como el zumo de las amapolas que crecen en los campos.

Navego por tus venas, esos ríos de tinta y matices coloridos,

donde la brújula se quiebra y el norte es un trono que espera.

 

Aquí no hay palabras, solo el alfabeto del éxtasis,

el roce de la seda contra el hueso envejecido,

jadeos que son notas de una sinfonía que nunca termina.

 

Te leo como quien lee una profecía en la nieve.

Tu cuerpo es un templo sin puertas, sin altares,

donde me pierdo, feliz de ser devorado por la geografía de tu sombra.

 

Eres la eternidad hecha de confitura y encanto,

el mapa de un paraíso doméstico que se recorre con la punta de la lengua.

Lo profano se vuelve santo bajo el peso del deseo,

mientras afuera, el mundo, ese intruso de cartón

se disuelve como el viento al final de la tarde.

 

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  • Autor: Jose Barrientos (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 17 de febrero de 2026 a las 11:40
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 0
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