Ya estás comprometida, ¿por qué preguntas por mí?
Eres feliz con otro, yo ya te perdí.
Eras casada desde que te conocí,
no eras mía, aunque tu boca dice que sí.
Siempre con excusas para alejarte,
pero con más para regresar. Dejé de amarte
cuando supe que tenías un precio:
otro te dio dinero y sentiste desprecio
por mí. Conmigo nunca quisiste estar,
era tu pasatiempo, nunca me supiste amar.
La distancia siempre fue tu excusa favorita,
pero con él sí pagas para viajar, bonita.
Nunca conociste a mi familia,
porque ¿cómo les presento a un fantasma
que decía “hasta aquí” porque soy casada?
Fuiste una mujer que nunca me diste nada
para estar, pero yo era el problema.

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.