Las plazas de nadie

Jesus Armando Contreras.

Cruzó la línea una tarde
con su país a la espalda.
Roraima fue la frontera,
la primera madrugada.

Durmió meses en un banco
bajo el cielo de la plaza.
Lavaba autos por comida,
su ropa olía a jornada.

Dos mudas eran su mundo,
dos camisas maltratadas.
El verano lo quemaba,
el invierno lo calaba.

Mosquitos como agujas
picaban su piel cansada.
La noche llena de ruidos,
la ciudad larga y callada.

Una promesa del sur
le ofreció nueva esperanza:
—Te espero en la terminal
el domingo en la mañana.

Viajó con fe temblorosa,
con la ilusión apretada.
Llegó antes de la hora,
con la sonrisa ensayada.

Nadie pronunció su nombre.
Nadie cruzó la explanada.
El día lo dejó solo
con la promesa quebrada.

Volvió a vender en semáforos,
a recorrer calles largas.
Dormía con un ojo abierto
por miedo a la madrugada.

Hasta que un hombre lo vio
y sin razón se acercaba:
—Trae tu currículo mañana,
quizás haya alguna plaza.

No tenía hoja ni tinta,
ni memoria ordenada.
Una mujer en oficina
le dio papel y palabra.

Puso en orden su pasado
como quien levanta casa,
y contra todo pronóstico
lo llamaron esa semana.

Preguntó con voz muy baja
cómo llegar a la fábrica.
Dijo que vivía “cerca”,
y el silencio lo cercaba.

Ella ofreció recogerlo
cuando aún no clareaba.
A las cinco ya esperaba
con la camisa mojada.

—Llegaste muy temprano,
eso habla bien de tu alma.

Él miró hacia el banco oscuro,
respiró hondo y sin máscara:
—Yo vivo en esa plaza.
Esa plaza es mi morada.

La mujer guardó silencio,
no hizo pregunta ni palabra,
y antes de que amaneciera
le ofreció techo y su casa.

Desde entonces lleva al pecho
una gratitud callada.
Sabe que el mundo es áspero,
pero a veces abre alas.

Y cuando cruza la plaza
ya no inclina la mirada.

Jesús Armando Contreras.

  • Autor: J. del Umbral. (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 16 de febrero de 2026 a las 18:18
  • Comentario del autor sobre el poema: Este poema nace de una historia real que me fue contada. Habla de migración, intemperie y dignidad. Pero, sobre todo, habla de esos gestos mínimos que cambian un destino y se vuelven agradecimiento.
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 10
  • Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z.
  • En colecciones: Memorias que cruzan fronteras..
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Comentarios +

Comentarios1

  • Nkonek Almanorri

    Su escrito podría definirse muy bien como una historia de democracia a razón de los tiempos en que estamos: miseria.

    • Jesus Armando Contreras.

      Agradezco tu lectura y tu interpretación. Yo intenté contar una historia humana; si habla de democracia y miseria, tal vez es porque la realidad ya las mezcla.

      • Nkonek Almanorri

        Sí, efectivamente, hablo de democracia y miseria, ya mezclada con antelación.



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