Aquí no se enseña: se intercambian palmas.
Aquí no se lee: se calcula el retorno.
El verso vale menos que el saludo
y el talento molesta si no obedece.
Se agrupan por nombre, no por palabra,
por historial, no por profundidad.
La métrica es excusa, no herramienta,
y el criterio se vende por pertenencia.
Corrigen solo al débil y al extraño,
al nuevo se le exige perfección
mientras al amigo se le aplaude el eco
aunque repita el mismo verso muerto.
Llaman comunidad a la costumbre
de sostenerse el ego en círculo.
Llaman respeto a no decir verdades.
Llaman humildad a no incomodar tronos.
El maestro aquí estorba si señala,
el pupilo sobra si no halaga.
Nadie riega el jardín: posan con flores
que nunca tocaron tierra ni raíz.
Llegan miles con hambre verdadera,
con poemas torcidos pero vivos,
y se van convencidos de su culpa
por no saber besar la mano correcta.
Yo no escribo para entrar en su foto,
ni para engordar listas ni vitrinas.
Escribo para romper la mesa larga
donde se sientan siempre los mismos nombres.
Si enseñar hoy es riesgo, asumo el costo.
Si decir duele, que duela derecho.
Prefiero un verso honesto sin aplauso
a un jardín falso regado de soberbia.
Porque el poema no pide permiso,
y el talento no nace en los corrillos.
Y cuando esto caiga "porque cae"
no quedará el aplauso:
quedará lo escrito.
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Autor:
Loiiz. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 16 de febrero de 2026 a las 17:39
- Comentario del autor sobre el poema: PLURAL..
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez

Offline)
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