Bajo el palio de un cielo de amatista,
mi alma, cisne de luz, busca el vacío,
pero encuentra el rigor del atavío
en la raíz que el mudo lodo alista.
¿Soy acaso el perfume o la corola?
¿O el átomo que danza en la corriente?
Mi sangre es un reflujo de la fuente,
y mi latido, el eco de la ola.
Es un nudo de seda y de granito:
bebo el sol por la herida del costado,
estoy al ciclo del humor atado,
siendo gema que sueña lo infinito.
Oh, dulce cárcel de procesos lentos,
donde el carbono dicta su sentencia;
esclava de la tierra es mi existencia,
y mi voz, un rehén de los elementos.
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Autor:
Leoness (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 16 de febrero de 2026 a las 16:37
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Online)
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