Hay amores que no llegan con ruido,
llegan como la noche: despacio,
cuando el mundo baja la voz
y el alma, por fin, escucha.
No te busqué,
y aun así apareciste
como si el tiempo te hubiera guardado
exactamente para este instante.
Como si un hilo invisible,
rojo y paciente,
hubiera estado tensándose vida tras vida
solo para acercarnos un poco más.
Tu presencia no invade,
abraza.
No promete eternidades imposibles,
pero hace que el ahora sea suficiente.
Y eso —créeme—
es una forma muy pura de amor.
A veces pienso
que amar no es decirlo todo,
sino sentir paz en el silencio compartido,
saber que incluso en la distancia
hay algo que no se rompe,
algo que permanece.
Si alguna vez dudas,
recuerda esto:
hay encuentros que no son casualidad,
miradas que no se olvidan,
y almas que, aun sin saberlo,
siempre estuvieron caminando
hacia el mismo lugar.
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Autor:
Lareim PM (
Online) - Publicado: 16 de febrero de 2026 a las 03:21
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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