Te amo, ahora que suavemente llueven sobre mí tus besos, tu feminidad inspira a mis deseos en su volatilidad.
Te amo, porque tu potencia crea a mis ganas de vivir, tu pira me envuelve en el dulzor de cerezos que arden.
Te amo, mujer, cuando soberaneas categóricamente a mi voluntad, hinchiendo como jerarca a mi pasión, cual río con pertinacia que me baña de terneza.
Te amo, ahí donde riges complacientemente y viertes el bálsamo de eternidad que arropa a mi corazón en su dolencia.
Te amo, mujer en tus dos dimensiones, siendo atisbadora de mis secretos y examinadora de mis miedos, además de protectora que incansablemente resguarda mis sueños de amor.
Te amo, cuando sagradamente reflejas a mi pureza, tu luz enciende a mis entrañas, siendo combatiente de rigor que aniquila a mis demonios.
Te amo, porque tú eres yo, porque me amo en ti, porque tu virginidad me sobrecoge, porque te amo en mí, porque sin ti nada soy, porque juntos somos totalidad, porque somos el universo mismo, porque unificados nos exorbitamos en el canto de la creación.
Te amo, en tu magnanimidad presentándote siendo la inmensidad del Amor -hecho mujer-, a ti me entrego, porque me llevas de la mano a tocar el cielo, porque nuestras ansias son galaxias en colisión para procrear más cuerpos en el cosmos, alcanzando la expansión de mi vía láctea en la castidad de tu vientre que se cubrió de estrellas.
Te amo porque te amo, porque no tengo más razones para amarte que tan sólo amarte, amarte y amarte, porque si no te amo, muero.
-
Autor:
Eduardo Di María (
Offline) - Publicado: 16 de febrero de 2026 a las 02:15
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.