La vida siguió, siguió lloviendo, siguió amaneciendo,
Nacieron mundos, estallaron estrellas, ya no soy solo un destello, ahora soy un entero planeta.
Él me hizo un nombre ante los ojos de su familia, me hizo llamar nuera, cuñada, y amada suya.
Hizo real la unión nuestra con la promesa hecha en la carne y el espíritu.
Y juró ante el firmamento y aquél que lo fundó, respeto, y amor eterno.
Me tomó las manos bajo la divina noche y en el dedo corazón, encerró con cintillo de oro nuestra pasión.
Una extraña nostalgia me nació...
Porque por un momento su recuerdo se hizo presente, y aunque todo pintaba alegría, risa y emoción,
No eran sus ojos mirándome, ni su voz la que me prometió.
Me pregunto... Será que él también pensó en mi, cuando la desposó?
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Autor:
Melissa Miel (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 15 de febrero de 2026 a las 20:25
- Comentario del autor sobre el poema: Es un poema pensado en dos personas destinadas a estar separadas por razones de la vida, siguen cada uno su camino, crecen, envejecen y ejercen fe el lo que cada uno eligió...
- Categoría: fecha-especial
- Lecturas: 2
- En colecciones: Maktub.

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