Heme aquí, mujer hermosa, sutil y encantadora,
heme aquí frente a mi ventana viendo la lluvia caer.
Ella recorre mi mundo, moja mi alma soñadora,
y me dice con su canto que no te deje de querer.
Heme aquí, contando las gotas de su húmeda sonrisa
como si fuera el preludio de un radiante amanecer.
Ella me abraza con su mirada fría, acuosa y sumisa
y me pide con ternura que no te deje de querer.
Heme aquí contemplando aterrado la tormenta
que amenaza con su furia mi dulce anochecer.
Estoy impávido, con el alma aun despierta,
diciéndole a la lluvia que jamás te dejaré de querer.
Heme aquí dulce mujer de fuego que siempre me enamora,
heme aquí conversando con la lluvia, lleno de placer.
Ella me pide a gritos, gota a gota, a esta triste hora,
que te cante este verso para no dejarte de querer.
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Autor:
Asel (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de febrero de 2026 a las 12:36
- Categoría: Amor
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, ElidethAbreu

Offline)
Comentarios1
Poeta del Alma:
Hoy he querido honrar la llama que cada uno de ustedes sostiene en silencio.
En mi más reciente oda los he incluido, uno por uno, aunque no nombre rostros ni firmas, porque cada verso nace de la gratitud que siento por su palabra.
Muy agradecido por tus bellas palabras mi amiga Elideth. Saludos.
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