En nuestra existencia, declina el sol y el ocaso se asoma,
mas no es el final, sino un vaso a medio llenar.
Aún queda un camino, fragancia que el alma toma,
por este amor eterno que no deja de brillar…
Nuestra entrega mutua rindió sus mejores frutos:
hijos honestos y nietos, tesoros de bondad.
Legamos la experiencia de mil momentos juntos,
con resiliencia, ejemplo y humildad…
Tras la tarde, la noche enciende sus bellos luceros,
como los tuyos, amiga, apasionada esposa, don del cielo, Si Dios me lo permite, partiré yo primero, pues ellos necesitan tu protector cobijo un poco más …
Te esperaré allá arriba, para seguir amándote de verdad,
donde el vaso rebosa y es plenitud, el tiempo fugaz.
Antes, nos queda todavía un último sendero por andar,
procurando serenos, deleitarnos con el crepúsculo final.
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Autor:
LOPEZ VARAS (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de febrero de 2026 a las 12:02
- Comentario del autor sobre el poema: En el dia de los enamorados, este poema refleja la perspectiva de mi generación de los años 60
- Categoría: Amor
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, ElidethAbreu

Offline)
Comentarios1
Poeta del Alma:
Hoy he querido honrar la llama que cada uno de ustedes sostiene en silencio.
En mi más reciente oda los he incluido, uno por uno, aunque no nombre rostros ni firmas, porque cada verso nace de la gratitud que siento por su palabra.
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