‘Aquello que tiene extensión limitada, perceptible por los sentidos.’
- Diccionario de la lengua española (RAE)
Algo más que barro
y persistencia; la figura
se extiende, se
alarga, adelgaza; más allá
de la forma.
Toca el cielo.
La carne pesa, se repliega
en un catálogo
de divinidades y demonios. En una danza
de máscaras. Se refleja
en una caída, azul
hasta la náusea; se enhebra
en una vorágine y un malestar latente.
Vomita y se desborda.
Habitar el olvido
y la carne
expuesta; transitar
ese tejido febril, enfermo, donde
hueso y piedra se atraviesan. Donde
una arquitectura (multiplicada,
despoblada) emerge -maliciosa-
a través del silencio de la lluvia.
Mi cuerpo se hace
mapa; es
descomposición, finitud y pulpa;
se muestra territorio
cuando la estructura
se desdibuja, cuando se quiebra
y se hace carne. Es frontera,
es eje, es límite.
Mi cuerpo subsiste
como huella, es brújula
fallida, mórbido volumen;
se fractura y es grito,
es herida abierta, tiempo
consumido, es fragmentación.
Su mirada es futuro
enquistado, cicatriz
y muda en semilla y matriz.
Cuerpo. Carne tatuada, inscrita
su escritura y su pertenencia. Doliente laceración.
Éxtasis, lubrico
desgarro secreto.
Antes
del verbo, la carne. La violencia
la habita antes de tener nombre.
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Autor:
angel.m.1969 (
Offline) - Publicado: 14 de febrero de 2026 a las 09:01
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 0
- En colecciones: Mundo, demonio, carne.

Offline)
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