Hierven mis venas,
hoguera de mi pecho.
Contraproducente amor,
ilusión de mentiras lucía.
Relevancia del latir el día.
Dormía la cama fría,
dormía la ilusión perdida,
sufría por siempre aquellos días.
Baño de fluidos adormecía.
Sin el imperecedero calor no se vivía.
Lejanías trajeron voces,
ella dijo: eres tú y yo seré.
Convido a la almohada,
esperó el amanecer,
quiso tardes rosas y mares.
Luego podó ramas, dejó espinas,
barro, polvo y hollín tiñeron almas.
Inmoló por asfixia los bellos sueños.
Lloró por placer de hacerme llorar,
inconsciente dolor de corazón sordo.
La luz siempre brilla en los ojos llorosos,
los pájaros cantan a los sordos de amor.
Sobreviviré al dolor conocido y no me rindo.
Creceré soñando lo que pudo ser y lo haré.
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Autor:
Justo Barreda (
Offline) - Publicado: 13 de febrero de 2026 a las 01:33
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios1
Esplendida y hermosa manera de versar estimado poeta y amigo Justo Barreda
Recibe un abrazo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Cada lectura de su respetable contemplanza
Acusa mi humilde reverencia
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