Magia por un ratito

madrugada

Hay muchas cosas que todavía no entiendo de vos.

No entiendo cómo alguien puede aparecer tan fuerte en mi vida sin siquiera quedarse del todo.

No entiendo cómo lograste cambiarme tanto con tan poco… y sin darte cuenta.

Porque lo nuestro fue poco tiempo.

Fue nada, si lo miro desde afuera.

Pero fue tan intenso que parecía mucho más.

Fue tan fuerte que se sintió eterno aunque durara tan poco.

Y eso es lo que más me confunde…

cómo algo tan corto puede quedarse tanto tiempo adentro mío.

No entiendo por qué tuve que esperarte tanto tiempo en silencio.

Por qué cuando era el momento me quedé callada, me escondí, me hice la fuerte, me hice la que no le importaba.

No entiendo por qué me asusté tanto cuando empecé a sentir cosas por vos, como si sentir fuera un error.

No entiendo cómo ese día en Bariloche pudo marcarme tanto…

cómo algo tan simple se convirtió en algo enorme para mí.

Y lo peor es que en vez de cuidarlo, lo arruiné yo misma, corriendo.

Escudándome en excusas, diciendo que era presión, cuando en realidad era miedo.

Miedo de que no sintieras lo mismo.

Miedo de que todo saliera mal.

Miedo de que yo no fuera suficiente.

No entiendo por qué cuanto más intentaba alejarme, más volvías a aparecer en mi cabeza.

Por qué había algo en mí que no me dejaba soltarte, aunque yo quisiera fingir que sí.

Por qué seguía volviendo a vos incluso cuando yo misma me obligaba a tomar distancia.

No entiendo por qué no pude aceptar lo que me dabas,

por qué no pude animarme a darte lo que merecías.

Y no entiendo por qué me costó tanto ser yo…

cuando con vos, sin quererlo, sentí que volvía a serlo.

No entiendo por qué siempre tuve que esconder lo que sentía.

Por qué me armé una coraza tan grande que terminé siendo alguien que no era.

Y lo más triste es que vos… sin saberlo, fuiste lo único que me hizo sentir algo real en medio de todo eso.

Pero hay algo que todavía me duele más…

y no lo entiendo.

No entiendo por qué la invitaste a salir a ella el mismo día que cortamos.

Nunca le encontré sentido.

Nunca supe qué pasó por tu cabeza.

Y eso fue lo que más me lastimó: no saber si lo hiciste porque ya no te importaba…

o porque querías lastimarme.

Y después tampoco me entiendo a mí.

Porque yo te la devolví con la misma.

Sabiendo perfectamente que te iba a doler, que te iba a hacer mal…

como me hizo mal a mí.

Encima lo hice con el chico que siempre te dio inseguridad.

Y no sé si lo hice por bronca, por orgullo, por querer demostrar algo…

o por querer sentir que yo también podía lastimar, aunque me estuviera rompiendo por dentro.

Y después vos… no sé.

Se ve que te dolió o te enojaste, o te pegó más de lo que quisiste admitir,

porque me bloqueaste de todos lados menos de WhatsApp.

Y ahí empezaron esas llamadas por número privado.

Llamadas que nunca voy a entender.

Nunca voy a saber qué querías decirme.

Pero sí sé que eran molestas, que me desesperaban, que me confundían,

porque era como sentir que estabas… pero sin estar.

Y después llegó tu bloqueo de WhatsApp también.

Y ahí ya no tenía lugar por donde hablarte.

Ya no tenía forma de preguntarte nada.

Ya no tenía forma de entender.

Y no entiendo si todo lo que hice después…

y todo lo que hiciste vos…

fue solamente para demostrarle al otro que nos importaba.

Como si todo esto se hubiera convertido en una competencia de quién sufre más

o quién puede fingir mejor que ya no le duele.

Y lo que más me cuesta entender es por qué, cuando te di la oportunidad de hablar…

cuando te di la oportunidad de arreglar las cosas, de hacerlas bien…

no quisiste.

No entiendo por qué elegiste el orgullo antes que a mí.

No entiendo por qué fuiste tan inmaduro justo cuando más necesitábamos ser sinceros.

No entiendo por qué me dolió tanto que me dijeras que querías que esté todo bien,

cuando yo sentía que hacías todo para que esté todo mal.

No entiendo cómo se puede extrañar tanto a alguien que también te lastimó.

O cómo se puede querer a alguien incluso después de que se fue.

No entiendo si yo significaba algo para vos.

Quiero creer que sí, pero todavía hay una parte de mí que duda…

y esa duda también me duele.

Y hay algo que nunca te dije del todo…

o capaz sí, pero no con la fuerza con la que lo siento.

Fuiste la primera persona a la que me salió decirle “te amo”.

Sin pensarlo tanto.

Sin planearlo.

Sin miedo en ese momento.

Me salió de verdad, desde el corazón, como si mi cuerpo lo supiera antes que mi cabeza.

Y para mí eso fue mágico.

Porque yo no soy así.

Porque a mí no me pasa con cualquiera.

Y sin embargo con vos pasó.

Y pasó rápido.

Pero pasó real.

Y lo que más me cuesta entender es esto:

cómo pude enamorarme otra vez después de jurarme que nunca más iba a pasar.

Y pasó.

Pasó por vos.

No sé si esto es una despedida o solo una forma de liberarme.

Pero necesitaba decirlo.

Necesitaba sacármelo del pecho aunque no cambie nada, aunque no vuelva nada.

Porque a veces uno no escribe para que la otra persona se quede…

escribe para poder irse.

Y aunque me duela decirlo…

gracias por haber sido magia aunque sea un ratito.

Te amo demasiado.

Y aunque me cueste…

de verdad espero que estés bien.

  • Autor: madrugada (Offline Offline)
  • Publicado: 12 de febrero de 2026 a las 18:47
  • Categoría: Amor
  • Lecturas: 4
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.