Soy Latinoamericano

Luis Barreda Morán

Soy Latinoamericano 

No es una frontera trazada, es un río subterráneo.
No es un solo color en la piel, es el óxido del cobre y la sombra del cacao,
el reflejo del sol en el altiplano y la penumbra verde de la selva.
Soy la arcilla milenaria que aún guarda la memoria de los incas, los mayas y los aztecas del águila solar,
mezclada con el barro del camino que trajeron, en naves de madera y sueños rotos,
los que nombraron montañas con palabras ajenas.
Soy la semilla que brotó en esta tierra con savia nueva,
un mestizaje que no es herida, sino raíz definitiva.
Una nación que no nació de un rey, sino del grito de un pueblo
que se forjó en el fragor de la independencia, uniendo patrias dispersas
bajo la misma bandera de un destino común.

Soy el eco del paso de Bolívar, cabalgando sueños de una gran Patria
que aún late, inconclusa, en el pecho del continente.
Soy la pluma de José Martí, afilada como un machete,
escribiendo versos de guerra y rosas blancas en el exilio.
Soy la rabia y la guitarra de Víctor Jara, manos extendidas
que convierten el silencio en un canto sembrado en la tierra.
Soy la memoria tenaz de Eduardo Galeano,
que cuenta la historia al revés para encontrar la verdad,
donde las venas abiertas murmuran el nombre de cada olvidado.

Soy la nostalgia de un tango que llora en un bandoneón en Buenos Aires,
y la resistencia que se baila en una cueca en Santiago.
Soy el realismo mágico de Gabo, donde la lluvia de mariposas amarillas
cae sobre Macondo y moja los libros de la historia.
Soy los Veinte Poemas de amor de Neruda,
donde el cuerpo de mujer es un mapa de paisajes salvajes,
desde la humedad ancestral de la selva amazónica hasta el viento esculpido de la Patagonia,
y donde la sencillez de una cebolla contiene universos.
Soy el fútbol, esa religión laica donde los dioses visten camisetas,
y en los pies de Maradona se encarnó, por un instante,
la épica divina de vencer a un gigante con una gambeta.

Soy la lucha del Che, un fantasma que recorre aún las cordilleras,
no como un dogma, sino como una pregunta inquieta sobre la justicia.
Soy el samba que nace en las favelas de Río y el son que sube desde Santiago de Cuba,
ritmos que llevan en sus caderas el peso y la alegría de la historia.
Soy la olla popular, el mate compartido, la plaza donde se discute y se sueña.
Soy la universidad que, desde sus aulas, debe tejer este proyecto fracturado,
auspiciando la conciencia de que la unidad no es económica sino humana.
No somos un mito, somos una promesa.
Una promesa que se construye cada día con los materiales del presente,
sin negar el pasado, porque negarlo sería negarnos a nosotros mismos.
Somos una identidad hecha de retazos, un mosaico de acentos y silencios,
una patria grande que, en su misma y vasta diversidad, encuentra su esencia.
Un continente que aún se está inventando a sí mismo,
y en cuyo nombre, latino, damos nuestro propio y nuevo significado.

Soy el que mira al futuro desde un ayer cargado de dolores y esperanzas.
Soy el río que, aunque dividido en muchos causes, busca siempre el mismo mar.

—Luis Barreda/LAB
Los Ángeles, California, EUA
Enero, 2023.

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  • Autor: Luis Barreda Morán (Online Online)
  • Publicado: 12 de febrero de 2026 a las 00:29
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 3
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