Me pregunté por qué este poema no utiliza “palabras hermosas”.
La respuesta es simple: el hambre, el barro y el adiós no tienen sinónimos amables.
“Donde la selva elige” es mi manera de caminar junto a quienes siguen respirando detrás de nosotros, recordando que, aunque el mundo haya seguido sin ellos, sus nombres aún pesan en nuestra memoria.
Salimos sin saber
que la selva
también elige.
Salimos porque quedarse
ya no era posible.
Salimos con la casa a cuestas,
en una bolsa de plástico,
con papeles sudados,
con fotos borradas por el agua.
El cuerpo aprendió pronto
el peso del barro
hundido hasta los tobillos,
la ropa que no vuelve a secarse,
el idioma del cansancio
cuando los huesos empiezan a negociar.
La noche cayó sin aviso.
Dormimos de pie,
con el corazón en la boca,
cuidando lo poco que quedaba.
Hubo pasos que se quedaron atrás:
una mochila abierta,
un adiós tragado por el barro
sin tiempo para despedirse.
El río no preguntó edades.
No preguntó promesas.
Tomó primero
a los nombres pequeños,
a los que aún no sabían nadar,
a los que confiaron
en un brazo cansado.
El agua siguió corriendo
como si nada.
Algunas mujeres siguieron andando
con el silencio impuesto,
con la mirada fija,
con el cuerpo hecho territorio de paso.
Nadie preguntó.
Nadie explicó.
Una madre corrió
hasta que entendió
que el grito no alcanza
a cruzar el agua,
que no todo el amor
sabe nadar.
Seguimos.
No por valentía,
sino porque nadie vino a buscarnos.
Seguimos contando pasos,
no cuerpos.
Quedaron zapatos solos.
Cruces sin nombre
hechas con ramas ajenas.
Algunos nombres
siguen caminando detrás de nosotros.
Pesan.
Respiran.
No saben
que murieron.
Nadie les avisó
que el mundo
ya había seguido
sin ellos.
Jesús Armando Contreras.
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Autor:
J. del Umbral. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de febrero de 2026 a las 16:44
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema nace de la observación. De escuchar historias que no pedían ser contadas, pero insistían en no desaparecer. El dolor ajeno, cuando se mira de frente, deja de ser ajeno: se queda, pesa, acompaña. No escribí desde la experiencia directa, sino desde la imposibilidad de mirar a otro lado. Nombrar fue una forma mínima de respeto.
- Categoría: Sociopolítico
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z., 🖤🍃Meigajaz ☯💞, Lucía gómez
- En colecciones: Memorias que cruzan fronteras..

Offline)
Comentarios1
Desgarrador y desgraciadamente real , gracias por compartir sus letras poeta , se de muchas historias similares, sobre todo en la Selva del Darién, estremecedoras y dolorosas.
Abrazos poéticos
Jaz
Gracias por leer. No encontré palabras bonitas.
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