Lo que aprendemos en la madurez no suelen ser cosas sencillas, como adquirir habilidades e información. Aprendemos a no incurrir en conductas autodestructivas, a no dilapidar energías por causa de la ansiedad. Descubrimos el modo de dominar las tensiones, y que el resentimiento y la autocompasión se encuentran en las drogas más tóxicas. Aprendemos que el mundo adora el talento, pero también recompensa el carácter. Aprendemos que la mayoría de las personas no están ni a favor ni en contra nuestro, sino que está absorta en sí misma. Se aprende, en fin, que por grande que sea nuestro empeño en agradar a los demás, siempre habrá personas que no nos quieran tal y como somos. Esto es una dura lección al principio, pero al final resulta muy tranquilizadora.
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Autor:
emiliodom (
Offline) - Publicado: 11 de febrero de 2026 a las 05:54
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 41
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., El Hombre de la Rosa, Mª Pilar Luna Calvo, alicia perez hernandez, rosi12, Poesía Herética, AZULNOCHE

Offline)
Comentarios1
Un contenido muy sustancioso nos regalas hoy con tus palabras que comparto plenamente.
Un saludo afectuoso.
Me alegra saber que compartes mi escrito. Un cordial saludo
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