No era consciente
de perder el tiempo antaño
con la carta de ajuste
en el viejo Telefunken.
No era consciente
de que el futuro me enredaría
en las lianas de tu pelo
y el olor intenso de tu perfume.
Ha llovido mucho.
Hemos tenido tanto sol
en estos años
a caballo entre dos siglos
que parece irreal.
Desapareció la carta de ajuste.
Quedó el perfume.
© Juan Andrés Silvente López

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