Adoro tu esencia de niña, la inocencia que tu mirada me muestra. La seguridad de tus palabras al hablarme de tus cosas.
Nana, algún día te contaré que tu vida salvó la mía.
Te contaré que eres motivo suficiente de lucha, de vida, de decisión.
Nana, si yo tuviera la mitad de tu belleza, si yo tuviera esa gloria en tu risa, entonces no habría más por qué luchar. Entonces me consideraría plena.
Entonces saldría a la calle cautivando corazones, recogiendo florecitas, siendo un alma libre, persistente y preciosa.
Nana, si tus ojos me ven así cada mañana, si tu corazón me piensa así, y me encuentra en los detalles.
Entonces no hay razón para quererme ir.
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Autor:
𝑙𝑖𝑙𝑖𝑒𝑠(Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de febrero de 2026 a las 00:43
- CategorĂa: Sin clasificar
- Lecturas: 30
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, El Hombre de la Rosa, Hernán J. Moreyra, PoesĂa HerĂ©tica, JUSTO ALDĂš, El desalmado

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