Era mi verbo un náufrago de estirpe soberana, un arquitecto insomne de la frase y la glosa, hilando con el léxico la luz de la mañana en una red de sílabas, perfecta y rigurosa. Pero tu paz irrumpe, de forma tan mundana, que mi razón colapsa, por simple y por hermosa.
No es mudez de desierto, ni vacío, ni olvido, es la hiperestesia de un alma en su elemento; una saturación de lo eterno aprehendido que desborda el cauce de mi entendimiento. ¿Cómo encerrar tu esencia en un sonido, si eres el eje mismo de todo movimiento?
Tu simpleza es un mapa de inefable estructura,una geometría de luz que no se explica;frente a tu claridad, mi lógica es oscura y el lenguaje es un lastre que solo me achica. Quedar en blanco es la máxima cordura cuando el ser, ante el sol, al fin se purifica.
Es una contradicción de fuego y de cristales:usar toda la lengua para decir que expira. Tú eres el punto cero de todos mis umbrales, la nota que sostiene la cuerda de mi lira. Mis palabras son sombras, ecos residuales, de la única verdad que tu presencia inspira.
Mi pensamiento calla, solemne y abrumado, no por falta de vuelo, sino por plenitud. Es el silencio sacro del que ha contemplado la forma de la vida en su exacta magnitud. Me quedo en ti, por fin, desarticulado, siendo el blanco absoluto de tu excelsitud.
¡Ay, música del alma, qué dulce naufragio!
Que al no hallar palabras para tu prodigio,
mi voz se hace silencio... y ese es mi presagio.
-
Autor:
sebastianRL (
Offline) - Publicado: 10 de febrero de 2026 a las 12:09
- Categoría: Amor
- Lecturas: 2

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.