Hace unos meses me dediqué a entrevistar a personas de todas las edades y profesiones. Al comprobar que a la gente le cuesta concretar lo que las hace sentirse feliz - en cambio sabemos muy bien no que nos hace desgraciados-, les pedía simplemente que me hablaran de satisfacciones, episodios en los que habían logrado un alto grado de bienestar. Para mi sorpresa, exceptuando el nacimiento de un hijo, prácticamente no se habló de grandes logros. En el ranking personal de la felicidad, nadie citaba los éxitos académicos, ni los ascensos en el trabajo. Y aún menos conquistas materiales, como estrenar una casa ,un coche, a pesar de que estas adquisiciones supongan una inversión considerable.Los entrevistados hablaban de cosas más sutiles e intangibles: una amena conversación, caminar descalzo por una playa desierta, y aquella canción que los hizo llorar sin saber por qué. Empecé a entender que la felicidad se sirve en pequeñas dosis.
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Autor:
emiliodom (
Offline) - Publicado: 10 de febrero de 2026 a las 06:00
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 34
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Alberto Escobar, El Hombre de la Rosa, Mª Pilar Luna Calvo, rosi12, EmilianoDR

Offline)
Comentarios2
En esta sociedad putrefacta (hay pruebas de que lo es) la felicidad siempre está relacionada con lo material, por esta razón nunca se llega a ella y la pregunta es, en esencia pobre e incorrecta: la felicidad, en una sociedad sana, es simplemente la ausencia total de miedos.
Tienes mucha razón, por desgracia para una inmensa mayoría se los seres humanos, tenemos que soportar ciertas situaciones que nos impiden de modo total ser un poco felices con lo poco que tenemos. Un cordial saludo
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