Volví a caer en tus encantos y terminé igual:
roto, sonriendo, sin saber si fue algo real
u otro producto de mi estupidez.
Pero, otra vez, mi mundo se puso al revés.
Pero no sé si fue por ti o por el alcohol,
pero desde la banqueta vi nacer el sol.
Esta es otra decisión que paga el hígado…
¡nah!, mentira: con el alcohol ya estaba ligado.
Pero tú me diste otro motivo para hacerlo,
todo este dolor tuve que beberlo,
para después vomitarlo; no fue la solución,
pero alivió… aunque solo a la adicción.
Dije: no volveré a tomar para olvidar;
solo será por gusto, ya no será para llenar
el hueco. Mejor lo afronto como lo que fue:
que ella no me quiso, pero yo sí me enamoré.
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Autor:
Edward Carnby (
Online) - Publicado: 9 de febrero de 2026 a las 19:54
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

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