Mejor solo... Mejor.
Yo te di mi hombro,
como Hamlet ofrece su sombra a un fantasma
que no sabe si es padre o destino.
Te conduje conmigo,
Ofelia temblando entre mis manos,
y aun así te cuidé mientras dormías,
como quien vigila un reino que se derrumba
pero no quiere que el sueño del otro se rompa.
Te esperé a que sanaras.
Bajé al infierno —lo juro—
y me llamaron loco,
igual que al príncipe que hablaba con espectros.
Tu apariencia cambió conmigo,
y así cambió todo:
poco a poco me confrontabas,
dudabas de mí,
y aun así te amé.
Pero fueron tus puñaladas,
esas que no se ven,
las que hoy me hacen rendirme.
No temí bajar al abismo,
volvería a ir solo por ti,
como quien repite la tragedia
sabiendo que el telón caerá igual.
Pero tu amor no es igual al mío.
Tal Narciso, solo te amas a ti,
y yo —Hamlet sin reino,
Ofelia sin agua donde hundirse—
una despedida que arde,
que no suplica,
que no vuelve.
Porque te di mi hombro,
mi infierno,
mi espera,
mi nombre,
y tú solo te diste a ti.
Y aun así,
aunque duela,
te dejo ir.
Feb 2026
-
Autor:
Jose Hugo Rubio River (
Offline) - Publicado: 9 de febrero de 2026 a las 18:48
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.